“Me resistí al principio, no me apuntaron, pero simularon que agarraban una pistola para que salga”, relató, explicando cómo los delincuentes la intimidaron para sacarla del auto.
El ataque fue brutal. La joven sufrió moretones en los brazos, producto de la violencia con la que fue arrastrada fuera del vehículo. Días después, al enterarse del asesinato de Kim Gómez, Martina reconoció en los medios que uno de sus atacantes era el mismo menor involucrado en el crimen de la nena de 7 años.
Sin embargo, no fue solo ese recuerdo el que Martina aún guarda del dramático hecho. Una vez presente en la comisaría para realizar la denuncia, Martina supo que los ladrones habían sido detenidos en Los Hornos. Pero lo que parecía una buena noticia se transformó en indignación cuando se enteró de que los delincuentes habían sido liberados, entre ellos quien luego se convertiría en uno de los asesinos de Kim. "Vi exactamente cómo la madre lo fue a buscar, como si fuese al colegio por una amonestación, y se fueron caminando", relató en diálogo con A24.