Su abuela, con el rostro y la ropa ensangrentados, permanece sentada en el reducido espacio que comparte con las adolescentes. A pesar de las heridas y la precariedad, la cámara sigue grabando. En otro fragmento, una de las jóvenes filma en silencio: su hermana, su abuela, el polvo, el calor y la espera.
Rescate y balance de víctimas en Myanmar
Horas después, las tres fueron rescatadas con vida, según confirmaron los equipos de emergencia. Sin embargo, la catástrofe dejó un saldo devastador: al menos 2.886 muertos, cifra que, según el jefe militar Min Aung Hlaing, podría superar los 3.000. Además, 4.521 personas resultaron heridas y 441 continúan desaparecidas.
Myanmar colapsado: hospitales saturados y miles de desplazados
Los hospitales públicos y privados están desbordados, mientras miles de personas han abandonado sus hogares por temor a réplicas. En ciudades como Mandalay y Sagaing, las zonas más afectadas, los caminos presentan daños severos, dificultando la llegada de asistencia humanitaria.
En este contexto, Yoon May (nombre ficticio), una estudiante de 16 años de Mandalay, contó a través de la ONG Save the Children cómo vivió el sismo: "No podía procesar lo que estaba pasando. Simplemente corrí. Escapé a duras penas. Justo cuando salí, los ladrillos comenzaron a caer del techo."
Su familia perdió su hogar y ahora duerme a la intemperie, sin electricidad ni agua potable. Con tristeza, la adolescente lamentó que el desastre ocurriera días antes del Año Nuevo birmano (Thingyan).
"Acababa de terminar mis exámenes y esperaba celebrar con mis amigos. Pero ahora, lo único que quiero hacer es llorar", dijo.