Ciudadanía Italiana: Meloni y una mala noticia para los argentinos
La primera ministra italiana firmó una resolución, similar a un "Decreto de Necesidad y Urgencia" (DNU) en la Argentina. En concreto, restringe la posibilidad de poder optar a la ciudadanía italiana. Queda acotada sólo para los descendientes directos en dos generaciones, es decir, solo si los padres o abuelos de un argentino, son italianos.
Esto dejó un limbo con gran incertidumbre a muchos de trámites que se habían iniciado en los consulados italianos en todo el país. Se estima que hay unos 400.000 argentinos que podrían aspirar a la doble ciudadanía por tener ascendentes italianos, sin importar de qué generación sean. La medida de Meloni se decidió el viernes y, por lo tanto, muchos turnos que estaban gestionados y ya concertados, por ejemplo, se suspendieron.
Solo aquellos que tienen padres o abuelos italianos, pueden seguir adelante con sus trámites si la resolución de Giorgia Meloni no se modifica o rechaza.
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El rey Víctor Manuel II unificó a Italia en 1861. Esa fecha se fijó para otorgar la ciudadanía de ese país y que ahora modificó restrictivamente, Georgia Meloni. (Foto: Gentileza Wikipedia)
Georgia Meloni, el rey Vittorio Emmanuele y los argentinos
Italia, como la mayoría de los países europeos, defiende el "ius sanguinnis" para determinar la nacionalidad. Es decir, por adquieren la nacionalidad de sus ascendientes en línea directa. Criterio elegido para no perder población por las migraciones masivas, por ejemplo, por las sucesivas guerras en Europa.
En cambio, los países "jóvenes" como las naciones americanas (la Argentina y Estados Unidos, entre otros) adoptaron el "ius solis" (derecho de suelo) para considerar como ciudadanos a los nacidos en su territorio.
Italia es el país más amplio de Europa en el criterio para poder optar a su nacionalidad. El 17 de marzo de 1861, Vittorio Emmanuele (Víctor Manuel) unificó al país peninsular y una sola Italia. Esa fecha se tomó para otorgar la nacionalidad italiana. Por lo tanto, al día de hoy, un argentino puede invocar hasta 5 generaciones - o seis - para espirar a la doble ciudadanía.
Y se pueden saltar generaciones, ya que todos los descendientes tienen esa ciudadanía en estado "latente". Es decir, la pueden recuperar en cualquier momento. Y no hace falta que las generaciones intermedias hayan recuperado esa nacionalidad, como sí lo pide España.
Pero la medida de Georgia Meloni cambia drásticamente lo que es una ley más que centenaria, desde los tiempos del rey que unificó a Italia.
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Cómo afecta a los argentinos
Si no se modifica o rechaza esta norma, solo los argentinos que tengan padres o abuelos italianos "quedarán en pie" con sus formularios ante los consulados. El resto, están suspendidos y correspondería - de aplicarse la "ley Meloni" que fueran rechazados.
Además, se cambia un procedimiento que también complica toda la operatoria. Ya no serán los consulados - presentes en las ciudades más importantes en cada país - sino la Cancillería italiana el lugar en donde deba iniciarse el trámite. Por lo pronto, ya encarece el trámite al tener que tratar directamente con una oficina burocrática en Roma.
El decreto ya entró en vigencia desde el viernes, por lo que la confusión es extrema en los argentinos que estaban realizando este trámite. Pero hay un plazo de 60 días para que se resuelva la "nueva ley de nacionalidad". Hay medidas complementarias y todas deben ser ratificadas por el parlamento italiano. Si eso no ocurre, el decreto se cae y queda sin valor. Esa es la carta para miles de argentinos que, en las últimas horas, encontraron un aliado en la coalición de gobierno de derecha en Roma.
El gobierno de Meloni, en crisis por el cambio en la ciudadanía
Georgia Meloni dijo en el Congreso y a la prensa que muchas personas con doble nacionalidad quieren ese beneficio para usar el pasaporte italiano, viajar a más países y tener pocos problemas o ninguno para andar por el mundo. Incluso criticó el poco compromiso o interés con "su" país. O no han ido nunca a Italiana y jamás votan desde el exterior (más allá de que el voto sea optativo). Por ese interés meramente utilitario del pasaporte, Meloni, emitió el decreto para reducir la opción para la ciudadanía italiana. Pero también tiene problemas en su alianza de gobierno.
Meloni se ufana de haber logrado un gobierno de largo alcance en Italia como en el resto de Europa. Quiere dejar atrás la inestabilidad política de Roma. Hasta ahora. En la coalición de la derecha con la extrema derecha, este tema divide las aguas.
La Liga de Italia, el partido de extrema derecha, puso el grito en el cielo contra la medida de la primera ministra. El partido de Matteo Salvini marcó una ironía inaceptable en ese decreto. Descendientes de italianos - potenciales ciudadanos de ese país - quedarían excluidos.
En cambio, más allá de las expulsiones que han comenzado, muchas personas de Asia y África, musulmanes y con otro color de piel, por el hecho de vivir en Italia tendrán más derechos que los "italianos por sangre" que están dispersos por el mundo. Ese es una línea que la extra derecha no quiere pasar y ahora cruje el gobierno de Meloni.
La medida tiene un año de plazo para ser ratificada por el Congreso en Roma. Si Milei tiene la excelente relación que se ve con Meloni, tal vez le pueda explicar, con la mirada argentina, los planteos de Salvini.
Hay miles de argentinos en espera, preocupados y consulados atestados por las consultas. Hoy, Italia - ser italiano - está un poco más lejos para muchos de nosotros. Teléfono para Georgia, ¿una amiga de la Argentina?