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Fue así que con un AerMacchi 339 tuvo su base en Puerto Argentino. Su tarea era de apoyo al Batallón de Infantería Nº 5 y reconocimiento y apoyo aéreo según misiones del comando del Atlántico Sur. Por esa vía, llegó el momento en que se convertiría en un héroe de guerra.
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El Teniente de Navío (R) Owen Gullermo Crippa, héroe de Malvinas. (Foto: Gentileza Mdz)
El combate en Bahía San Carlos, en solitario contra la flota británica
El 21 de mayo de 1982, recibió la orden de hacer una vuelo de reconocimiento por el estrecho entre las Islas Soledad y Gran Malvina. De pronto, en ese trayecto, al llegar a la bahía de San Carlos, vio la presencia de nada menos que 14 buques de la marina británica que se aprestaban a desembarcar en ese lugar. El teniente Crippa pudo haber regresado y alertar sobre el despliegue de la flota enemiga, pero tomó otra decisión. Aunque estaba solo, no dudó: se dirigió de inmediato para atacar a la flota.
Descargó sus cohetes zuni de 127 milímetros y luego prosiguió con la munición de sus cañones 30 milímetros. Atacó a la fragata HMS Argonaut y procuró destruir los sistemas de radio y radares de la flota. Cuando se quedó sin munición, tuvo otro momento clave de su vida: cómo regresar a Puerto Argentino.
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El Teniente de Navío Crippa, atacó solo, con su Aermacchi, a la flota británica en Bahía San Carlos el 21 de mayo de 1981. (Foto: A24.com)
Al teniente Crippa se le planteó la disyuntiva. Una era tomar la ruta de escape más directa, con el peligro de que pudiera ser derribado por el fuego enemigo. La otra era igualmente peligrosa, pero fue la que escogió: voló rasante entre los barcos británicos, confiando en que no dispararían porque podrían alcanzar con sus cañones a su propia flota. Así lo hizo y logró cruzar entre las 14 embarcaciones hostiles. Quedaba otro momento de riesgo: el regreso a Puerto Argentino.
Si regresaba con esa condición de vuelo, se exponía a que no fuera reconocido y lo atacaran las defensas argentinas. Entonces, decidió abrirse al mar y, desde allí, informar toda la novedad por radio y solicitar las precisas instrucciones para aterrizar sin problemas. Y así fue. El 21 de mayo de 1982, Crippa, inscribió su nombre de honor en el conflicto de la guerra de Malvinas.
La otra hazaña: el regreso con gloria del AerMacchi
La guerra de Malvinas terminó en derrota para la Argentina, en tanto que el destino quiso que la máquina pilotada por Crippa no regresara a su base de Punta Indio. El piloto argentino se propuso un día rastrearla hasta encontrarla, y lo logró: se encontraba en un aeropuerto en... los Estados Unidos.
Entonces, montó una campaña que le llevó un año con un único objetivo: hacer que su AerMacchi 339B regresara a la Argentina. Su iniciativa para repatriar la nave fue ganando adeptos. Cada uno aportó lo suyo para volverlo realidad.
La aeronave estaba en un hangar en un aeropuerto de Texas. Tenía otra matrícula, pero se comprobó que era el avión con esta historia tan especial para nuestro país, y que finalmente pudo ser repatriado.
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El 24 de enero de 2025, la máquina que se destacó en la guerra de Malvinas regresó a la Argentina y luego fue trasladada a Sunchales, en Santa Fe. Allí se la reparó y se la puso en condiciones, como corresponde a un avión con una hoja de campaña tan destacada.
En 2024, Owen Guillermo Crippa fue condecorado por el Senado argentino. Sus palabras al agradecer la distinción son dignas de ser imitadas: "No necesitamos ni héroes ni superhombres. Por eso siempre digo: qué distinto sería nuestro país si todos y cada uno hiciéramos, simplemente, lo que corresponde hacer".